Oculus, el espejo del mal es otro trabajo del visionario director y montador Mike Flanagan (Hush, Ouija), al que añade a su larga lista de cine de terror y fantástico. Esta vez es una pieza mucho más fría y oscura, consiguiendo una inquietante atmósfera durante toda la cinta. Ha sido realizada y montada de forma muy ingeniosa, ya que el resultado es complejo.

Narra la historia de dos huérfanos que no han superado la muerte de sus padres porque nunca estuvieron claros los motivos por los que sucedió. Tim, el hermano siempre ha pensado que ha sido el responsable de esta desdicha, pero Kaylie, por su parte, asegura que el misterioso espejo de su hogar es el verdadero responsable.

En sí, la película es un juego de perspectivas increíble, en ocasiones angustia el pensar qué lado del espejo estás viendo. Muy hábilmente enlaza pasado y presente, consiguiendo un clima inigualable de naturalismo sobrenatural que no decae hasta el final de la película.

En lo concerniente a la interpretación, contamos con dos jóvenes Karen Gillan y Brenton Thwaites en los papeles protagonistas de los cuales podemos estar orgullosos, ya que no es por lo que destaque la pieza, el conjunto va mucho más allá. Quizá Brenton haya sacado mayor partido en este papel que en el que ha desarrollado recientemente en la nueva entrega de Piratas del Caribe.

Algo que me he ha llamado mucho la atención ha sido la semejanza con la película estrenada hace escasos meses titulada Nunca digas su nombre, en la cual se lleva a cabo el mismo juego de analogías temporales, haciendo coincidir ambos tiempos. La inspiración puede que se les haya escapado de las manos, ya que el desenlace viene siendo muy parecido, es la versión light y para todos los públicos de Oculus.

En cuanto al montage, elemento fundamental de la obra, es excelente. Consigue mantener la tensión durante todo el transcurso de la historia. Narra paralelamente la historia del pasado sin hacer uso de los innecesarios flashbacks ni fundidos a negro, algo realmente brillante. Muchos críticos coinciden en que es un terror muy elegante al que no le sobra ni sangre ni tripas, es un paseo por el terror psicológico que no se deja llevar por el macabrismo comercial.

Desde el punto de vista más sincero, recomiendo un visionado de esta película para contemplar la forma de la misma. Es una experiencia que quedará marcada en nuestras retinas la próxima vez que quieran jugar con nosotros y con el tiempo de lo narrado en la historia.

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Media: 4