La época de los contenidos

Desde hace tiempo, muchas voces vienen hablando de que nos encontramos en la era de los contenidos: hay más producciones audiovisuales que nunca, gracias principalmente a los avances tecnológicos, que han permitido, acercar este tipo de contenidos al gran público.

Las plataformas de distribución de contenidos

El 85% de la población española tiene un teléfono inteligente al que se permanece conectado largos periodos de tiempo ¿y qué ve? Pues contenidos audiovisuales: vídeos en aplicaciones como YouTube, memes y pequeñas piezas de vídeo en redes sociales, e incluso series a través de plataformas de suscripción como Netflix, HBO o Prime Video de Amazon….

Pero hasta hace poco tiempo, esto no era así. El modo de acceder a muchas de las series y películas era a través de portales de Internet que proporcionaban el contenido al usuario de una forma muy simple: accediendo a la web, buscando el título de la producción y dándole al botón de reproducción. Todo ello en apenas un minuto y a coste cero (aparentemente). Ya que, para los dueños de estos portales, el usuario es el producto que venden a sus anunciantes, y a empresas que pueden tomar el control del ordenador del usuario para procesar grandes cantidades de información a coste “cero”.

Parece que algo ha cambiado

¿Qué ha cambiado para que haya cuatro veces menos de usuarios descargando contenido audiovisual? La llegada de las plataformas de contenidos, la versión legal de estos portales de Internet.

Todo esto lleva a pensar que una gran parte de los usuarios que antes descargaban y veían producciones a través de los portales ilegales, quieren pagar por los contenidos. ¿Pero por qué no lo hacían antes? Simplemente, porque la Industria Audiovisual, e incluso la musical, igualmente afectada por los estragos de la piratería, no les había dado esta opción.

Informe de piratería del Observatorio de la piratería 2018 (La coalición)
Informe de piratería del Observatorio de la piratería 2018 (La coalición)

Y es que la irrupción de estas plataformas, que sirven los contenidos a través de modelos freemium (como Spotify) o por una tarifa de suscripción mensual (Netflix, HBO…) son totalmente adaptables a las nuevas costumbres, dispositivos, y forma de interactuar de los usuarios.

Según un estudio elaborado por la consultora The Cocktail Analysis, al menos un 30% de los internautas españoles están dispuestos a pagar hasta siete euros por la televisión de pago. No obstante, el precio óptimo, antes de presentar opciones, se sitúa en los cinco euros. ABC (2017)

Vemos que la naturaleza de los usuarios, por lo tanto, no tiende al mal, si no a lo contrario. La clave de todo esto ha sido la adaptación de la Industria al usuario. Y es que, si el usuario, y el medio cambia, lo correcto es cambiar con él. Por ello, durante los años en los que la Industria Audiovisual, musical y editorial se quedaron de brazos observando la situación, intentando obligar a los usuarios a adaptarse a ellos y llegando a implicar a una jurisdicción anticuada y poco preparada para la lucha por Internet, la piratería proliferó a sus anchas.

La situación actual parece estable. ¿Y el futuro?

Ahora bien, el modelo de negocio que las plataformas han conseguido instaurar y que ha tenido una irrupción y aceptación tan positiva, está amenazado de nuevo.

Y es que las grandes distribuidoras, cadenas de televisión y grupos mediáticos con todo su derecho, quieren disponer de su propia plataforma, para ofrecer al usuario los contenidos de su propiedad, evitando así vender licencias de estas producciones a la competencia para que el usuario los elija a ellos antes que al “otro”.

Pero esto tiene un grave peligro: la fragmentación de los contenidos. Si el usuario quiere tener acceso a una gran y variado catálogo de su interés, tendrá que estar, posiblemente, suscrito a mas de una plataforma.

Lo que está claro, y es que así lo afirman diversos estudios, el cliente no se suscribirá a más de dos o tres plataformas. Entonces, si hay algún contenido que le interese ¿qué hará? ¿buscarlo en páginas de contenido ilegítimo o suscribirse a las plataformas según le convenga dada la flexibilidad de éstas?

La pregunta entonces sería la siguiente: ¿cómo se evita al usuario poco fiel para que esté con la plataforma largos periodos de tiempo? Simplemente con buen contenido, y ajustando los precios siguiendo el modelo de financiación de la televisión tradicional: la publicidad.