Tercer oro

Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña están que no paran. Desde su primer largometraje Stockholm, los cineastas no han parado de sacar éxito tras éxito, desde el corto Madre (corto que da lugar su próxima película), la brillante Que Dios nos perdone y la explosión que ha supuesto su tercera medalla de oro: El reino.

De lo escrito a lo interpretado

Antonio de la Torre es actualmente uno de los mejores actores españoles, no cabe la menor duda. Es interesante ver cómo no se acomoda en ningún papel en particular, abarca desde el tartamudo inspector Velarde al político corrupto Manuel López-Vidal. Si en algo coinciden sus personajes es en su complejidad moral. ¿Son buenos o malos? Ya lo sabéis bien, son grises.

El gran guión de El reino permite a Antonio volver a brillar, pero no es el único. Me atrevería a decir que el elenco al completo realiza un trabajo excepcional: Bárbara Lennie, Ana Wagener, Nacho Fresneda, Luis Zahera…

Despachos con encanto

Estamos ante un thriller político, ¿qué significa esto? Pues que es muy fácil irse al diálogo espeso y a la realización monótona, pero Sorogoyen no trabaja así. El reino está repleto de planos espectaculares y secuencias elaboradas. No hay diálogos abusivos. Fluye muy bien. Es una película que respira.

Pero si hay algo que Sorogoyen sabe crear es tensión. Los personajes juegan a contrarreloj todo el tiempo. Todo les sale mal, pero siempre les quedan más y más caminos por escoger. El conflicto está presente en cada relación entre personajes.

Rodrigo Sorogoyen y Antonio de la Torre durante el rodaje de El reino.
Rodrigo Sorogoyen y Antonio de la Torre durante el rodaje de El reino.

Este tipo de comparaciones son odiosas, pero El hombre de las mil caras parece un intento de todo lo que Sorogoyen ha logrado en esta película. En cualquier caso no hay que quitarle mérito a Alberto Rodríguez, ya que su estilo es ampliamente distinto, pero en este caso menos funcional.

Redondito

Nada es casual en un guión de este calibre. Hay diálogos con encanto que respiran más naturales que la propia realidad. Eso sí, El reino tiene un tercer acto inesperado que saca lo mejor de la vena policial del director. Pasar de querer averiguar cómo saldrá impune Manuel en esta situación a preguntarnos si será capaz de sobrevivir una noche más.

Manuel López-Vidal es un indeseable, pero es nuestro protagonista. Desde el guion, la película nos ofrece recursos que permiten que empaticemos con él para poder lograr su objetivo. Esto es lo bonito del cine, esta deliberada manipulación que permite al espectador ser cómplice de un indeseable.

Todos al cine

El sonido, la música, la realización… Esta película merece el visionado en el cine. Para todos aquellos amantes del equipo Peña-Sorogoyen, aseguro satisfacción. En cualquier caso, si buscas un thriller interesante con el que sudar la gota gorda, también eres un gran target. Corred al cine insensatos, corred.

Puntuación: 8,5 / 10

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Media: 4