Cuando parece que todo ha sido escrito, aparece Call me by your name. Una coproducción entre países como Italia, Francia, Estados Unidos y Brasil. La cinta es una adaptación de la novela de André Aciman y está dirigida por el italiano, Luca Guadagnino (Yo soy el amor, Cegados por el sol). Presentada en el Festival de cine de San Sebastián, removió positivamente tanto a la crítica, como al espectador medio.

Call me by your name cuenta más que una historia de amor de verano. Oliver es un estudiante que viaja al norte de Italia para colaborar con investigaciones arqueológicas. Durante su estancia, conoce a Elio, un joven de notable menor edad del que acabará enamorado. Cada uno desata sus pasiones: la escritura, la música o el amor. Esta mezcla origina una tierna e inocente relación de amor homosexual, sin tapujos.

Durante la película, el punto de vista que se nos muestra es el de Elio (Timothée Chalamet). Con Oliver (Armie Hammer) experimenta el primer amor. Anda perdido, busca la perfección y le lleva de la fascinación a la obsesión.

Pura esencia naturalista

Desde el principio, los personajes, las situaciones y los estratégicos emplazamientos de cámara, respiran una fragancia naturalista como ninguna. La inocente y pasional relación entre ambos está realmente conseguida. La realización a simple vista parece sencilla: una misma localización (por lo general), planos fijos de una sola toma, leves movimientos de cámara… Pero la dirección de actores es simplemente sublime. El mundo interior de Elio se ve perfectamente reflejado por su mirada, sus gestos…

De izquierda a derecha (Timothée Chalamet, Armie Hammer)
De izquierda a derecha (Timothée Chalamet, Armie Hammer)

A pesar de contar una historia de verano como cualquier otra, consigue trabajarla como ninguna. Sin lugar a dudas, una de las mejores apuestas del año.

Puntuación: 8/10

Puntuación usuarios:
Media: 5