El broche definitivo

Ha llegado. Toy Sotry 4 revienta en cartelera. Parecía que todo había terminado. La tercera entrega nos golpeó en la infancia y obligó a todo el mundo a abrir su baúl de juguetes y abrazarlos para que nunca más se sintieran solos y olvidados.

Bien es cierto, que la saga no había cerrado, pospuso lo inevitable. ¿Qué sería de nuestros protagonistas una vez creciera Bonnie? Un bucle puede sonar convincente, pero no es consistente para la hambrienta audiencia.

Sin spoilers

Es difícil apuntar los magistrales aciertos de dirección sin comentar aspectos y escenas concretas, pero por intentarlo que no falte.

El director (Josh Cooley) establece continuamente paralelismos y contrastes que consiguen interesar al crítico más duro. No digo más. Comparad el inicio con el final. O fijaos en Woody, a lo largo del filme, y en cómo se va desprendiendo de todo lo que es él.

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Pero eso no es todo. La saga es el perfecto ejemplo para ilustrar la evolución de este tipo de animación con el paso de los años. La escena de apertura es toda una lección de este arte. En ocasiones uno puede llegar a pensar que se trata de una live-action.

Rescatando y conociendo

No es un secreto que Bo Peep tendría una reaparición en la cuarta entrega, pero lo que pocos se esperaban es la evolución que ha sufrido el personaje, pasando de ser la inocente pastorcilla a una guerrera mucho más compleja.

Casi parece que hayan remodelado por completo al personaje, ya que no solo su background, si no su diseño, han sufrido un gran cambio.

Por otro lado, aparecen nuevas caras como las de Ducky y Bunny, dos peluches de tómbola que aportan el humor más loco y gamberro de la cinta. ¿Cómo olvidarnos de la “villana”? Gabby Gabby es una de esas muñecas que guarda tu abuela en un lugar tenebroso de la casa (ya ni te cuento las similitudes que puede tener con Anabelle).

Toy Story 4 sigue la fórmula que tanto gusta y funciona últimamente con las fuerzas antagonistas: humanizarlo y convertirlo en una víctima más. Ya lo vimos con Lotso en la tercera entrega, los malos no son malos porque sí (bueno, si le preguntáis a Guillermo del Toro, igual os responde otra cosa).

La singularidad del alboroto

¿Es una comedia? ¿Un drama? ¿Tiene elementos de road-movie? ¿Es una película de aventuras? Parece complicado clasificar esta entrega. Toy Story 4 tiene de todo, eso desde luego, y en un primer vistazo puede parecer que tiene más trama de acción que interior, pero no nos equivoquemos.

Podemos definirlo como un alboroto. Vamos de aquí a allá sin saber muy bien dónde vamos a acabar. Los personajes están constantemente corriendo, escapando, luchando y otras simplemente hablando (en mi opinión: lo mejor).

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Si bien es cierto que nos sacude, consigue transmitirnos tantas percepciones y sentimientos… Por no mencionar el momento en el que prácticamente se convierte en una película de terror.

Tengo muchos motivos para amar y recomendar Toy Story 4. Iba con la sensación de que sobraba desde que anticiparon las primeras imágenes. El problema es que una vez vista, es imprescindible para cerrar ese arco emocional que nos hace conectar con esta franquicia de oro a la que tanto debemos.

Puntuación: 8 / 10.

Faltaron canciones… Pero las pocas que hay… ¡son buenas!

 

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