Quitando el polvo a lo nuevo

The Sisters Brothers es un western francoestadounidense dirigido por Jaques Audiard y ambientada a mediados del siglo XIX, en plena Fiebre del Oro. Trata de dos hermanos asesinos a sueldo, los Sisters Brothers, que tienen la misión de matar a un buscador de oro llamado Hermann Kermit Warm.

La muerte es graciosa

Resulta interesante el mimo con el que se trazan las relaciones entre personajes. Ya no sólo se trata de relacionar dos personajes con un cordel y añadir unas cuantas descripciones, es algo más complejo y  humano. Sin embargo, la muerte es banalizada hasta extremos ridículos que dotan a la cinta de un cinismo desternillante.

Si buscamos referencias del imaginario popular, nos toparemos con Tarantino o los hermanos Coen, pero desde luego, uno de los estilos que más coincidencias guarda con la obra de Audiard, es Martin McDonagh. Sabréis por qué.

La muerte es graciosa y no es algo que merezca la pena llorar, en cambio, las escenas de acción hacen retumbar la sala con cada disparo. La película abre con un espectacular tiroteo a oscuras en el que oímos más que vemos.

John C. Reilly durante el rodaje de la película
John C. Reilly durante el rodaje de la película

Por otro lado, y al hilo de relatos más posmodernos como lo pueden ser Rick y Morty o After Life, pululan unos tintes existencialistas. Es gracioso sí, ¿pero luego qué? Ya no sólo hablamos de la muerte, si no en las metas y el camino que emprenden estos dos hermanos en el que el destino tiene algo que decir. Y si no, que le pregunten al anticlímax.

Ya estáis mayorcetes

Volviendo al cine de McDonagh (Escondidos en Brujas), Reilly y Phoenix guardan ciertas semejanzas con los personajes del director irlandés. Es esa actitud infantil con la que afrontan los temas delicados en los que se ven envueltos.

Dice mucho de ellos la relación con su madre o los problemas que hay entre ambos y que son incapaces de verbalizar. No es tan raro ver este comportamiento en comedias. Choca ver a unos tipos que disparan como nadie, pero que no dejan escapar un “te quiero”.

En cualquier caso, las actuaciones no dejan de ser soberbias. Audiard saca lo mejor de su elenco y de las páginas de Dewitt. Espectacularidad y risas al son de Alexandre Desplat. ¿En serio no merecía ni una mención en los Oscar?

Puntuación: 8 /  10.

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