Ghost In The Shell, la esperada adaptación del anime y manga japonés de Masamune Shirow ha llegado ya a los cines y no ha funcionado tan bien como esperaban. Arad Productions, Dreamworks, Grosvenor Park Productions y Paramount Pictures han sido las principales responsables de la tarea de producción de la película. La labor de dirección ha corrido de la mano de Rupert Sanders (Blancanieves y la leyenda del cazador, Black Hole) con un estilo muy personal.

En esta aventura, ambientada en un Japón futurista, nos presentan a Meera (Scarlett Johansson), líder de la Sección 9, un grupo de élite cuya misión principal es acabar con el ciberterrorismo. Pero en su camino, se encontrará inmersa en un complejo mundo de secretismo sobre el Estado que le harán dudar hasta de sí misma.

Debido al escaso éxito en taquilla, se estima que la película perderá entre sesenta y cien millones de dólares. Pese a todo, la estética cyberpunk de la cinta ha llamado mucho la atención. Probablemente, el intento de contentar a los seguidores de esta obra de ciencia ficción y a su vez, ganarse el reclamo del gran público, ha hecho que no se pueda establecer un estilo definido. Este fracaso es comprensible ya que el cine de corte oriental no termina de asentarse bien en occidente y menos con su público (La gran muralla, Ataque a los titanes).

No es la primera vez que vemos lucirse a Scarlett Johansson por las calles de Japón, en 2003 la vimos acompañada por el increíble Bill Murray en la película Lost in Translation. Su pasión por el arte japonés le ha ayudado a involucrarse en este proyecto.  En un principio, el papel protagonista iba a ser interpretado por Margot Robbie, pero no pudo debido a su participación en Escuadrón Suicida en la piel de Harley Quinn.

En lo concerniente al guion, continúa con la línea del manga, respetando la apariencia física y mental de los personajes. El aspecto visual de la película está muy conseguido, pues el CGI es quien se lleva el protagonismo del trabajo. Algo que me llamó mucho la atención fue el numeroso uso del plano cenital para presentar la secuencia. Asimismo, el uso de la cámara lenta en todos y cada uno de los knock-out está presente.

En lo personal, la obra no me ha gustado tanto como esperaba, creo que el montaje de la película no le ha favorecido. Con una excitante y acelerada primera parte de la película, acaba con una segunda parte cargada de diálogos con claras referencias al anime, como la secuencia en el barco frente a la ciudad, pero esos dilemas de identidad del personaje y las tramas secundarias llegan a despistar. No me ha convencido.

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