La ruptura con el género

Apuntes para una película de atracos es la última película de Elías León Siminiani y fue nominada a Mejor película documental en esos últimos Goya. ¿Pero es realmente un documental?

Cualquiera que la haya visto, o por lo menos los que como yo, la fueron a ver sin saber muy bien lo que iban a ver, probablemente se pasarían la mitad de la película preguntándose “¿Qué estoy viendo? ¿Esto es real? ¿Es un documental o es ficción?”

La película parece que trata de un atracador conocido como El Robin Hood de Vallecas, pero a medida que avanza la película te vas dando cuenta de que, como dice el título, va de un cineasta que quiere realizar una película de atracos y contacta con este personaje que parece que existe realmente. Y sí, es más, es el mismo que vemos en la pantalla y el cineasta que aparece es el director real del largometraje. ¿Pero esto convierte necesariamente la película en un documental?

Un cine vivo

Visualmente se parece más a lo que solemos entender como documental, pero lo que nos desconcierta son algunos elementos más propios de la ficción, como ciertas animaciones, y sobre todo el hecho de que nos muestra “el proceso”: el proceso de como el mismo Siminiani graba y monta la película, con toda la carga subjetiva y emocional que eso conlleva. Nos cuenta sus opiniones y sentimientos a lo largo del proceso creativo con un lenguaje al que sólo estamos acostumbrados en ficción.

El Robin Hood de Vallecas junto a Elías León
El Robin Hood de Vallecas junto a Elías León

Esta demolición tan brutal de “la cuarta pared” por un lado muestra autenticidad, verdad, pero por otro, al evidenciar el proceso creativo, potencia el cuestionamiento de la objetividad y la veracidad de la obra.

Un continuo making of

Esta forma de hacer, mostrar el proceso, se puede ver también en su largometraje anterior Mapa, aunque quizás no choca tanto porque en Mapa el único protagonista el Siminiani y cuenta su propia historia. En Apuntes para una película de atracos da una vuelta de tuerca más y en vez de contar como hace una película sobre sí mismo, cuenta como hace una película sobre otra persona.

Elías tras las cámaras
Elías tras las cámaras

De cualquier forma, una vez transcurridos los primeros veinte minutos de debate interno por nuestra necesidad imperiosa de catalogar lo que estamos viendo en algún cajón que nos resulte familiar, simplemente te empieza a dar igual si lo que estás viendo es verdad, mentira, o una mezcla de ambas y empiezas a saborear una maravillosa película contada de una forma original, personal y entretenida.

Puntuación: 8 / 10.

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