Verónica es el nuevo trabajo del experimentado director Paco Plaza (REC, Películas para no dormir) en lo que al género de terror concierne. Conoce y domina a la perfección el uso de los espacios y sus elementos, juega con ellos para crear una intermitente sensación de suspense. En esta ocasión, relata una historia inspirada en hechos reales, acontecida en una pequeña localidad de Madrid (Vallecas) en el año 1991. Se registró como el primer informe policial en el que un agente había confirmado ser testigo de una actividad paranormal.

Verónica es una joven adolescente que durante el transcurso de un eclipse, decide escaparse con dos compañeras del colegio para realizar la ouija. Esto acarreará consecuencias fatales para ella y su familia. Nada volverá a ser lo mismo.

Paco es un cineasta entregado al género de terror, asegura que es con lo que más disfruta. Con esta película no tiene nada que envidiarle a las secuelas de James Wan (Expediente Warren, Insidious), consigue llevar a cabo una historia realmente estremecedora, muy cercana. Javier Alvariño (REC, El laberinto del fauno) es otro nombre a despuntar, encargado de la dirección de arte de la cinta. Consigue cuidar hasta el más mínimo detalle la recreación de aquel hogar de Vallecas a principios de los noventa. Cada ingrediente está colocado de manera exquisita en el plato para que podamos degustarlo y asimilarlo conforme avanza el metraje.

De izquierda a derecha: Bruna González, Sandra Escacena y Claudia Placer

Otro punto a destacar es la magnífica elección de casting, formado por una sorprendente debutante Sandra Escacena (Verónica), dos jóvenes novicias Bruna González (La promesa) y Claudia Placer (Vis a vis, Centro médico) y dos experimentadas Ana Torrent (Tesis, Yoyes) y Consuelo Trujillo (La novia, Al sur de Granada).

Llama la atención como con un inteligente lenguaje simbólico y metafórico, Paco transmite las emociones y sensaciones de los personajes (insertos de canciones de la época, planos recurso en forma de cruz, el vestido cayendo al vacío…) Asimismo, encierra una crítica a la escasa o inexistente comunicación entre miembros de una misma familia, en este caso Verónica y su madre. Ella es incapaz de ver lo que a su hija le está ocurriendo y la amenaza que representa para sus hijos pequeños.

A modo de conclusión, Paco ha demostrado que puede haber cine de terror de calidad en España y que no son necesarios grandes artificios para conseguir una atmósfera de incertidumbre psicológica. Verónica funciona, pero no ha conseguido ser un ejemplo al que poder remitirse para buscar inspiración.

Puntuación: 7/10

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Media: 4