Prejuicios…

Por 13 razones a menudo es prejuzgada como un dramón para adolescentes y por tanto rechazada por un público más adulto. Nada más lejos de la realidad. Sí, es un drama y sí, sus personajes son adolescentes, pero no recomendaría esta serie a ningún estudiante de instituto a menos que tenga la cabeza muy bien amueblada.

Realidades sociales

En esta temporada el tema del bullying sigue muy presente, pero deja paso a otras realidades sociales que distan mucho de lo infantiloide o de lo que se suele entender como “trama adolescente”, pero que desgraciadamente muchos jóvenes sufren o han sufrido en algún momento de sus vidas.

La trama gira entorno al juicio contra el instituto por el suicidio de Hannah Baker (Katherine Langford). En cada capítulo un personaje subirá a declarar y será una oportunidad para conocerlos más a fondo y descubrir nuevas facetas de Hannah que no aparecían en la primera temporada.

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Además, muchos personajes empiezan a recibir amenazas anónimas para que no testifiquen, en especial a lo relativo a los abusos sexuales que vimos en la primera temporada. Pero por otro lado Clay (Dylan Minnette) también recibe unas fotos que lo van acercando a la verdad y a los responsables de todo el asunto.

Actual y acertada

Probablemente el gran tema de esta temporada es la violación. Un tema de dolorosa actualidad, tratado de una forma tan auténtica que recuerda a casos reales como el de la Manada en España. A través del personaje de Jessica vemos la soledad y el desamparo de las mujeres víctimas de violaciones, que no solo tienen que tratar de superar lo ocurrido, sino que tienen que enfrentarse a una sociedad que las cuestiona y que defiende antes a los agresores que a las víctimas.

Otro gran tema de la serie son las armas. Quizás este tema nos resulte menos familiar en países como España, pero en Estados Unidos, está a la orden del día. Sólo en lo que llevamos de 2018 ha habido más de 20 tiroteos en centros escolares estadounidenses.

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Las armas y las violaciones son los temas que más destacan, pero hay muchos otros también muy relevantes. La serie habla de diversos problemas mentales (no solo de la depresión), del consumo de drogas, de la amistad, de la pérdida, de la curación y la superación, de muchos tipos de violencia, del amor en todas sus formas y por supuesto el tema más polémico que rodea a la serie: el suicidio. ¿Hablar de ello o no?

Sin tabúes

Desde luego la posición de la serie está clara e incluso el debate aparece dentro de la trama. Convertirlo en un tabú no ayuda. El suicidio relacionado con casos de acoso escolar es un problema social y no hablar de ello no va a hacer que desaparezca. Quizás denunciarlo, entenderlo y tratar de concienciar a través de una pieza audiovisual (que no deja de ser una forma artística) valga para algo. Aunque sea sólo para darnos cuenta de la fragilidad de los seres humanos, en especial los jóvenes, y el papel fundamental que jugamos cada individuo como parte de una sociedad que puede convertir a una víctima en culpable, a un estudiante en asesino o a una chica alegre y divertida en un recuerdo.

Puntuación 8,5 / 10.

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