El viejo Chuck

Chuck Lorre es bien conocido por cualquier consumidor devorador de sitcoms. Las risas enlatadas y los personajes que a primera vista visten de cliché pero que entrañan grandes complejidades. Si has oído hablar de Big Bang Theory, Mom o Dos hombres y medio, te recomiendo que dejes tus prejuicios a un lado y te dejes seducir por una obra diferente: El método Kominsky.

No me malinterpretéis. Lorre sabe contar historias. Apuesta seguro y gana. Pero esta vez es diferente. Cuando Netflix llama a tu puerta, es el mejor momento para jugar otras cartas. Una dramedia con ocho capítulos en la que la risa queda superada por las emociones y los momentos más lacrimógenos.

Douglas y Arkin, protagonistas de la serie
Douglas y Arkin, protagonistas de la serie

Los abueletes están de moda

Es cierto, nuestros mayores venden. La moda rechaza lo anterior y recoge lo olvidado. Ahora son los abuelos los que dictan narrativas interesantes. De primeras suena intrigante una serie basada en un actor fracasado jubilado que debe cuidar de su mejor amigo durante la peor depresión imaginable.

Michael Douglas y Alan Arkin encarnan las desgastadas pieles de dos señores carismáticos capaces de confundir la alegría de la tristeza en nuestras lágrimas. Es increíble la capacidad de esta obra para innovar y ofrecer tantas realidades en tan solo 30 minutos de episodio. Ni que decir tiene, que los actores secundarios gozan de una construcción fascinante y unos aportes tan significativos.

Imagen promocional de la primera temporada
Imagen promocional de la primera temporada

Dale cuerda…

Pocas veces me enfrento a una serie emergente que me ofrezca tanto recorrido. La primera temporada sabe a poco. Aún queda mucho por descubrir acerca de sus personajes. Hay situaciones en las que los diálogos están tan bien elaborados que me recuerdan al mismísimo Sorkins. En especial me refiero al monólogo con el que abre el piloto (seguido de la sobria y acertada cabecera).

¿Recomendada? SI

Me he enamorado de Sandy Kominsky y Norman. Esta serie no habla sobre la alocada vida de este actor fracasado. Habla de los escenarios a los que se enfrenta una persona de la tercera edad. La muerte, la soledad, el amor, la familia, la enfermedad…

Los premios respaldan mis palabras. Queremos más método Kominsky, y lo queremos ya.

Puntuación: 9 / 10.

 

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