Dunkerque ha sido la nueva presa atrapada por Nolan para llevar a la gran pantalla. Es su primer trabajo basado en hechos reales. Acostumbrado al cine fantástico, no le ha impedido dejar su huella en cada cuadro de la película y producir un episodio bélico realista en toda regla.

Contextualizada en plena Segunda Guerra Mundial, narra la historia del rescate en la playa de Dunkerque de las tropas británicas y francesas que han sido rodeadas por el ejército alemán.

Como no podía ser de otra forma, Nolan nos marca el ritmo, el cual no cesa en toda la cinta. Nos mantiene en tensión desde el minuto cero hasta el final. Hay que abrir bien los ojos para diferenciar espacio y tiempo, atrapar los pequeños detalles para atar cabos. Como era de esperar, juega con la estructura narrativa lineal de la película. Coincido con algunos críticos que afirman que Dunkerque no es una película, es una experiencia. Nolan consigue trasladarnos a los muelles y a los barcos de rescate para escapar de ese infierno. Nos agota.

Con Dunkerque, nos hace partícipes de su maestría en el uso del lenguaje audiovisual. La composición de cada plano, la duración de los mismos, los detalles que encierran. La capacidad que tiene para dirigir actores en espacios tan grandes y desfavorables. Sobran las palabras, y en la película se ve, los diálogos son contados. Nunca llega la calma, al igual que en la guerra, siempre se mantiene la inquietud, deja claro que el enemigo es omnipresente. Y el encargado de llevar a cabo una vez más la voz cantante de la película es Hans Zimmer (El caballero oscuro, Piratas del Caribe), con quien ha trabajado en sus trabajos más notables.De la angustia nos cuesta tragar saliva, no nos deja respirar ni en los momentos de aparente calma. El sonido es estremecedor. Para compañeros habituales están los prolíficos Cillian Murphy (Origen, Peaky Blinders) y Tom Hardy (Mad Max,  Origen), tripulantes de Nolan en casi todas sus películas. Los cuales juegan un papel central en la obra.

La realización de la película es inmejorable, pocas pegas se podrían añadir. Hay que tener en cuenta que no se centra en un personaje para desarrollar la historia como en anteriores trabajos. Cuenta la historia de los 300.000 supervivientes. De aquí que no lleguemos a conocer a ningún personaje al completo.

En definitiva, es una experiencia sensorialmente estimulante que no debemos pasar por alto. Ayer salí de ver la película y el sobrevolar de un avión ahora mismo me infunde respeto, me sobrecoge.

Puntuación: 8,5/10

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