Arriesga de vez en cuando por favor…

Disney últimamente acostumbra a su público a cintas que te acompañan en la sala y con suerte siguen viviendo en alguna canción o comentario espontáneo. Christopher Robin es más que eso. Es una película fresca en la que Marc Foster se atreve a pinchar con un palo al espectador y recordarnos, salvando las distancias, algunos de los recursos que hacen grandes a Toy Story 3. Es una pena que tenga un tercer acto tan convencional, desvinculado del potencial del resto del metraje.

La vuelta a los Cien Acres

La historia aborda la muerte de la infancia y la victoria del aburrido mundo adulto. Christopher Robin abandonó El Bosque de los Cien Acres hace demasiados años. Ya ni se acuerda de él. Es fácil empatizar con este punto de partida, ya que todos tenemos un peluche viejo tirado por alguna esquina. Además, el papel protagonista es de Ewan McGregor, no se me hubiera ocurrido nadie mejor.

Pósters promocionales de la película
Pósters promocionales de la película

Winnie The Pooh y el resto de animalitos están representados como peluches viejos que enfatizan en la idea de que quizás sólo existían en la mente de este niño que vivía en las afueras sin amigos de su edad. Algo que vuelve a desbaratarse con la llegada del tercer acto pero que me sigue gustando pensar.

El genial Pooh

Uno de los elementos y puntos fuertes de la película es la construcción del personaje de Pooh, quién a pesar de ser el punto que conecta con el público más pueril, es a su vez una mente profunda y conmovedora. Cada vez que abre la boca es para decir algo útil para la trama o para reforzar su relación con el resto de personajes. Es una maravilla para la vista y un libro meloso de filosofía con patas.

Fallo comercial

Pero el que para mí es uno de sus mayores errores es la estrategia de marketing de la película. Lo diré claro y con pocas palabras: NO ES UNA PELÍCULA PARA NIÑOS, NO ES UNA PELÍCULA INFANTIL. El público más joven que busque algo más parecido a las apariciones de Gardfield en la gran pantalla, se llevará una decepción. Desde el principio, la cinta utiliza un lenguaje cinematográfico algo más denso lleno de simbolismos y temas adultos. Eso sí, la aparición de Pooh acaba uniendo a los dos públicos.

Imagen de la versión animada de la serie Winnie The Pooh
Imagen de la versión animada de la serie Winnie The Pooh

Por lo tanto…

La música, la animación inicial, los diálogos, las actuaciones…estaba destinada a ser una gran obra, pero parece que al final alguien decidió tirarlo todo por la borda y convertir la película en un entretenimiento olvidable. Para los románticos que soñamos con lo que pudo haber sido, tranquilos, siempre nos quedará la imaginación. Después de todo recomiendo ver Christopher Robin.

Puntuación: 7´5 / 10.

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Media: 2.7